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jueves, 19 de octubre de 2017

Nuvolari y la “Victoria Imposible”


En 1935 el GP alemán, que tenía lugar en el temible circuito de Nürburgring, era la carrera más importante del campeonato. Los autos alemanes, amplios dominadores del campeonato, se consideraban prácticamente invencibles y ni hablar al ser locales, con 300 mil espectadores apoyándolos y hasta la plana mayor del partido Nazi presente. Pero esta carrera pasaría a la historia gracias a que todos se habían olvidado de que para Alfa Romeo corría uno de los pilotos más grandes de la historia, Tazio Nuvolari… 



28 de julio de 1935, todo listo para el Gran Premio de Alemania en Nürburgring donde todo el mundo espera una victoria de un auto alemán, ya sea de los poderosos “Flecha de Plata” Mercedes-Benz W25, que presentaba cinco autos con pilotos de la talla de Rudolf Caracciola o Manfred von Brauchitsch, o por los Auto Union V16, que presentaba cuatro autos, con nombres tan importantes como los locales Hans Stuck y Bernd Rosemeyer o la leyenda italiana Achille Varzi, máximo rival de un Tazio Nuvolari que había querido ese asiento en Auto Union pero no lo había conseguido, y cerca estuvo de perder su asiento en Alfa Romeo, ya que su jefe de equipo, un tal Enzo Ferrari, no quiso saber nada con que regresara, aunque debió ceder por presiones del “il Duce” Mussolini. 

Tazio Nuvolari

Nuvolari se presentó como parte de un equipo Alfa Romeo que en esa época corría de atrás de los equipos alemanes, tratando por todos los medios de ser competitivo, y lográndolo solo en contadas ocasiones. Presentó tres veteranos P3 Tipo B, dos con motor 3.2 litros de los cuales solo uno, el de Nuvolari, contaba con motor 3.8 litros, aun asi sufriendo con un hándicap de unos 50 caballos menos que los Auto Union y unos 100 caballos menos que los poderosos Mercedes-Benz. La carrera se correría en 22 largas vueltas de 22.8 km y 174 curvas cada una




Como el orden de la grilla se realizaba por sorteo, Nuvolari logra el segundo lugar, pero debido a una floja salida cae al tercer lugar. Sus compañeros de equipo Brivio y Chiron abandonan en las primeras cinco vueltas, dejando a Nuvolari como el único Alfa en carrera, aunque la punta la peleaban en el comienzo dos estrellas locales: el Mercedes de Caracciola y el Auto Union de RosemeyerDespués de la décima vuelta, y ya con una pista mojada por la lluvia, Nuvolari se coloca en la punta con gran manejo y gracias a paradas en boxes de autos rivales, pero al deber parar él también y tener problemas en los pits con la recarga de combustible, demorándose unos 2 minutos allí, se ve relegado al sexto lugar. Sale de boxes despedido y con un enorme manejo adelanta a los pilotos de los autos locales, primero Fagioli, después Rosemeyer y Caracciola, luego Stuck, para colocarse en segunda posición


Al comenzar la vuelta final estaba cerca de 35 segundos detrás del líder von Brauchitsch, pero al sentirse este presionado por el implacable ritmo del italiano (que había descontado la distancia entre sí a menos de 200 metros al acercarse al Carrusel), fuerza el auto al máximo, destruyendo su neumático trasero izquierdo y otorgándole así la victoria, la llamada “victoria imposible”, en bandeja a Nuvolari, que fue seguido en la línea de llegada por Stuck, un Caracciola casi sin frenos, Rosemeyer y el pobre von Brauchitsch, que llegó como pudo en quinto lugar. 


Se dice que hubo un inicial estupor y silencio por ver a un auto rojo cruzar primero la línea contra todo pronóstico, pero luego el público saludó con gran fervor y admiración al campeón italiano. Este entusiasmo del publico, sin embargo, no fue compartido por los representantes del Tercer Reich, ya que el jefe del Cuerpo Motorizado Nacionalsocialista Adolf Hühnlein, quien debía dar el discurso de victoria de un auto alemán, destruyó el papel donde lo tenia escrito y se marchó. Se tardó en armar el podio ya que les costó conseguir una bandera italiana, y no tenían una copia de otro himno que no fuera el Deutschland über Alles alemán, pero Nuvolari llevaba una copia de la Marcia Reale, el himno del imperio italiano, consigo como amuleto de buena suerte y esa copia pudo ser reproducida en el podio, para aumentar la furia de los oficiales nazis presentes...

 Fuentes 


En breve más novedades, ¡saludos!

1 comentario:

CENTINELA dijo...

Excelente historia Javier, gran aporte. Saludos y aguante.

 

Sobre mí...

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Cordoba Capital, Cordoba, Argentina
Lic. en Turismo, hincha de Belgrano, fanático de los autos (sobre todo clásicos), de Initial D y del metal

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