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jueves, 17 de septiembre de 2015

Dorothy Elizabeth Levitt: pionera de la velocidad


El mundo del motor siempre fue bastante machista, así que pueden imaginarse lo que era a comienzos del siglo XX, cuando las mujeres por regla general eran relegadas meramente a deberse al marido, a las tareas hogareñas y a la crianza de los hijos. Entre las mujeres que levantaron estandartes por la igualdad en el ámbito motor fue de gran relevancia la inglesa Dorothy Levitt, que asombró con récords en tierra y agua para ser una de los protagonistas más trascendentes de las competencias a motor de su época y una verdadera pionera

Primeros años y encuentro con Selwyn Edge


Levitt nace en Hackney (nordeste de Londres) en 1882. De sus primeros años no se conoce mucho, pero sí está documentado que fue una amazona experimentada. En 1902 es contratada como secretaria temporal en Napier and Son (fabricante de automóviles y aeronaves) y luego pasa a trabajar con Selwyn Edge, empresario y corredor asociado con Napier y Panhard. Edge, al participar de la Gordon Bennett Cup que unia a Paris con Viena nota la atención que había generado en la prensa la participación en la competencia de otra pionera femenina del motor, Camille du Gast, por lo que comienza a pensar en una “versión británica” de du Gast para promover las ventas de autos ingleses. Allí es cuando nota a Levitt y la toma bajo su tutela, dándole el puesto de secretaria personal y fomentando su carrera en las competencias a motor al acordar para ella una pasantía de seis meses en París con un fabricante automotriz, además de proveerle de autos y botes para competir.

Levitt y sus récords


Tras volver de su paso por París (y de que un empleado de Napier le enseñara, muy a su pesar, a manejar) Levitt debuta en las Southport Speed Trials de abril de 1903, convirtiéndose en la primera británica en participar de una carrera a motor, e incluso ganando su categoría, causando un gran impacto en la sociedad británica de la época.



El impacto no se quedó allí, porque en julio del mismo 1903 Levitt gana junto a E. Campbell Muir el British International Harmsworth Trophy para botes a motor, con récord mundial de velocidad sobre agua incluido, usando una lancha de velocidad Napier de 75 caballos. En ese mismo año está documentado que gana una carrera en la Cowes, isla de Wight (cerca de Southampton) convirtiéndola en la primera mujer en ganar una carrera en automovilismo. En 1904 corre un De Dion en las 1.000 Millas de Hereford pero problemas mecánicos (que soluciona ella misma) la privan de lograr el primer puesto.


En 1905 Levitt logra su primer récord femenino de velocidad en tierra, llevando un Napier a 128 km/h en Brighton Speed Trials. En ese mismo año logra el récord por la “distancia más larga manejada por una mujer”, de Londres a Liverpool de vuelta a Londres, 330 km. Curiosidad: completó el viaje sin un mecánico, solo con un oficial para contralor y con su mascota, un perro. Y en esa época no había estaciones de servicio, mapas de carretera o cartelería en la ruta, así que algo así no era tan sencillo como lo puede ser hoy. 


En 1906 Levitt bate nuevamente el récord femenino de velocidad en tierra, con una velocidad de 146 km/h en Blackpool, con lo que se gana el apodo de “La chica más rápida de la Tierra” de parte de la prensa inglesa. Su récord se mantendría hasta 1913.

Una mujer multifacética


Levitt también publicó un libro, fue en 1909 y se tituló “The Woman and the Car: A chatty little handbook for all women who motor or who want to motor” (La mujer y el automóvil: un pequeño manual para todas las mujeres que compiten en automovilismo o desean hacerlo). Entre las recomendaciones para las mujeres se encontraba “llevar un pequeño espejo de mano en un lugar conveniente para que puedan levantarlo y ver hacia atrás cuando conduzcan en medio del tráfico" lo que la convierte, entonces, en la primera persona en sugerir el uso para la conducción de un espejo retrovisor, que no empezaría a utilizarse en automóviles sino hasta 1914. También sugería que todas las mujeres conductoras llevaran un arma (ella siempre lo hacía, en el libro sugería usar un Colt automático, por su relativa ausencia de retroceso)

No satisfecha con sus récords en tierra y agua también hizo un curso en Francia para aprender a pilotar los difíciles monoplanos Antoinette IV, aunque no hay registros de si finalmente obtuvo el registro. 

Años finales y legado 

Desde 1910 se sabe poco y nada de su paradero. Durante 1912 fue columnista del Yorkshire Evening Post y luego fue desapareciendo de la vida pública. Levitt es encontrada muerta en su cama en 1922, a los 40 años de edad. En una época en donde los autos solo estaban al alcance de los aristócratas o las clases altas, y en los que las carreras a motor eran considerados una disciplina masculina, Levitt, con su desempeño, barrió preconceptos varios e inspirando a muchas mujeres a seguir sus pasos. Ella solía decir lo siguiente:

“Las carreras a motor pueden ser un pasatiempo para mujeres: jóvenes, de edad media e incluso mayores. Puedes tener placer en ser llevada por amigos o parientes, o en un auto con chofer, pero el verdadero placer, el placer intenso, sólo viene cuando manejas tu propio auto”

Fuentes


En breve más novedades, saludos!

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Sobre mí...

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Cordoba Capital, Cordoba, Argentina
Lic. en Turismo, hincha de Belgrano, fanático de los autos (sobre todo clásicos), de Initial D y del metal

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