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domingo, 6 de septiembre de 2015

Mercedes-Benz T80: el auto del récord que no pudo ser


En los años 30 se dio una guerra en el mundo automotriz alemán entre dos fabricantes, Mercedes-Benz y Auto Union. Dicha confrontación se dio en dos frentes, siendo el primero en los “Grandes Premios”, la vieja Fórmula 1. El segundo frente de dicha rivalidad fue en la búsqueda de los récords de velocidad en tierra y es en este aspecto donde surgen varios proyectos para batir los mejores registros, con apoyo del régimen nazi por su intención de usarlos como propaganda.  Uno de los más importantes, impedido de ser por la irrupción de la II Guerra Mundial, fue el T80 de Mercedes-Benz. A continuación, historia y detalles de esta máquina asombrosa...


Las ambiciones de Hitler y Stuck


En 1933 Hitler se convierte en canciller y anuncia que su país “competirá y ganará en las pistas del mundo para demostrar su supremacía tecnológica”. Para lograrlo anuncia un cuantioso subsidio gubernamental para un programa de carreras, para Auto Union, que crearía autos como el Type C Streamline del cual ya hablé anteriormente en el blog y principalmente para Mercedes-Benz, que contaba en sus filas con el piloto Hans Stuck (foto de arriba), amigo personal del futuro Führer. 

Stuck tenía como ambición hacer historia, romper el récord de velocidad existente hasta ese entonces (484.95 km/h, por el “Blue Bird” de Malcom Campbell, en 1935). El piloto alemán quería romper el record él mismo, en un auto diseñado para Daimler-Benz por Ferdinand Porsche, que para ese entonces ya tenía su propia oficina en Stuttgart pero aceptó el encargo del vehículo. Según los cálculos de Porsche, precisarían aproximadamente 2.000 caballos para lograr una velocidad estimada de 550 km/h. Como bases del auto se usarían los anteriores modelos de Mercedes que habían logrado varios récords de velocidad, los W25 y W125 Recordwagen

 Los detalles del T80 


Type 80 o T80 fue como fue el nombre oficial de este modelo. Mientras avanzaba su desarrollo el récord había sido llevado a 595 km/h por el británico John Cobb, por lo que su objetivo de velocidad también fue elevado y en plena fabricación se apuntaba a una velocidad de 600 km/h. En cuanto al diseño, la carrocería había sido construida por el fabricante aeronáutico Heinkel Flugzeugwerke tras el diseño realizado por Porsche con asesoramiento del especialista en aerodinámica Josef Mikcl. El T80 incorporaba un habitáculo cerrado, paragolpes redondeados, dos pequeñas “alas” en el medio del auto proveyendo agarre y estabilidad. Las ruedas traseras estaban carenadas en “aletas” también para buscar estabilidad a altas velocidades. El vehículo lograba un coeficiente de arrastre de 0.18, increíblemente bajo incluso según los estándares de la actualidad (como referencia, un BMW i8 y un Nissan GT-R, por ejemplo, tienen un coeficiente de 0.26)


El auto tenía tres ejes, el delantero se encargaba de la dirección y los dos ejes traseros eran movidos por un motor derivado de la aviación, el DB (Daimler-Benz) 603 RS, un V12 invertido con compresor de 44.5 litros de cubicaje y 807 kg de peso que generaba de potencia máxima entre 3.000 y 3.500 caballos. Esta bestia andaba con una mezcla de metanol (63%) benceno (16%), etanol (12%), acetona (4.4%) nitrobenceno (2.2%), nafta de aviación (2%) y éter (0.4%), con una mezcla de inyección de agua y metanol para la refrigeración y antidetonación. 


La potencia del motor se transmitía al suelo a las cuatro ruedas mediante un conversor hidráulico de torque. Para evitar la pérdida de agarre en las ruedas de tracción, al auto se le colocó un sistema especial para reducir el suministro de combustible en caso de detectar un diferencial de velocidad entre las ruedas frontales y delanteras. 

El fin del proyecto y su actualidad


El T-80 se completó en 1939, con un costo de 600 mil reichsmarks (unos 4 millones de dólares actuales). El intento con Hans Stuck al volante de batir el récord de velocidad automotriz en tierra había sido fijado para enero de 1940 (y en territorio alemán, por motivos propagandísticos), pero debido a la irrupción de la II Guerra Mundial el T80 nunca pudo tener su oportunidad. Considerando que su marca objetivo al momento de su finalización eran los 750 km/h, de haberlo logrado hubiese mantenido el récord hasta entrados los años 60, ya que dicha marca solo se superó  al comenzar a utilizar motores de jet. 


Como curiosidad, el T-80 recibió el apodo de Schwarzen Vogel ("Pájaro Negro") por parte de Hitler, ya que iba a terminar pintado de ese color y decorado con el águila alemana y las esvásticas del partido nazi

En la actualidad el T-80 se puede ver en el museo Mercedes-Benz en Stuttgart junto a las "Flechas de plata", entre otros modelos históricos, como se ve en la foto de arriba.  

 Fuentes 


En breve más novedades, saludos!

2 comentarios:

Gfig dijo...

Hola Javier!

intimidatorio con ese brutal motor y sus prestaciones ahora imaginarlo pintado de negro con el águila alemana y las esvásticas nazi, batiendo records..!

me encantan tus articulos que trascienden mas alla! Excelente!

Roosevelt Gonzalez dijo...

Excelente artículo. Solo quedará en cálculos ese grandioso "carro". Interesante saber eso. Queria aprovechar la oportunidad de agradecerte por tus trabajos y artículos que compartes en tu blog.

 

Sobre mí...

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Cordoba Capital, Cordoba, Argentina
Lic. en Turismo, hincha de Belgrano, fanático de los autos (sobre todo clásicos), de Initial D y del metal

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