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sábado, 2 de febrero de 2013

Miller: Leyendas de los circuitos


Quizás para muchos el nombre de Harry Arminius Miller no les suene, pero dicho hombre es considerado una de las mayores mentes imaginativas de la historia del automovilismo en general y del mundo motor americano en particular. Sus motores dominaron los óvalos norteamericanos durante medio siglo, imponiendo récords en todos los circuitos, y su inventiva permanente hizo que siempre pensara en el futuro, siendo un adelantado a su época en cuestiones de diseño y mecánica.  Aquí, un repaso a su interesante historia…

Primeros pasos


Nacido en Menomonie, Wisconsin, EE.UU., en 1875, Harry Arminius Miller comenzó bien joven con su pasión por los motores: a los 13 años abandonó la escuela para trabajar en el único taller mecánico de la ciudad, aprendiendo rápidamente como hacerle el mantenimiento a los grandes motores a vapor utilizados por la industria maderera. A los 17 se marchó de su hogar (y de su ciudad), andando por varias ciudades, como Salt Lake City, teniendo pequeños trabajos en talleres mecánicos y similares.

En 1897, para ir y volver del trabajo, diseña y construye una bicicleta a la que le coloca un pequeño motor de un cilindro, la cual es a menudo considerada como la primera motocicleta de los EE.UU., aunque Miller nunca patentó la idea. Alrededor del 1900 Miller trabaja en San Francisco, en donde crea un auto simple, sin embrague ni caja de cambios. Luego patenta un tipo de bujía y vende dicha patente, con lo que junta dinero para comenzar a armarse un negocio propio.

En 1906, Miller se establece en Los Ángeles, California, donde abre una pequeña tienda especializada en la producción de carburadores,  en la que llega a diseñar un carburador (llamado "Master") con una aleación especial de aluminio, níquel y cobre que él llamó “Alloyanum”, patentando esta vez dicho carburador, que fue muy exitoso, usándose ampliamente hasta 1921, cuando fue retirado del mercado

Diseño del carburador "Tipo H" de Miller 

Luego descubre que esta aleación puede ser utilizada para hacer otros componentes, por lo que comienza a fabricar además pistones y múltiples de admisión, que fueron muy solicitados para motores de alto rendimiento y de la aviación. Hacia 1915 su empresa, Harry A. Miller Manufacturing Co, era la Meca de la costa oeste para cualquier interesado en alto rendimiento para vehículos de tierra, agua o aire.

Una foto de su fábrica de carburadores de la época 

Restaurando el Peugeot Grand Prix y creando 
el “Golden Submarine“


El primer gran trabajo de Miller con un motor de automóvil fue para el piloto Robert “Wild Bob" Burman, en 1914: restaurar su Peugeot Grand Prix de 1913, cuyo motor y chasis hacen a nuevo junto a Fredd Offenhauser, su jefe de taller.  Con el Peugeot restaurado por ambos, Burman ganaría las 200 millas Sweepstakes en Oklahoma City, y lograría muchas otras victorias. Encantado con el resultado, Burman le encarga un nuevo motor, aunque el mismo nunca llegaría a ver la luz debido a que el piloto sufre un accidente fatal en 1916 en una carrera en Corona (California).

El motor que Burman nunca pudo ver...

En 1917 Barney Oldfield encarga a ambos diseñarle un auto de carreras y, viendo el accidente de Burman, les pide que incorporara una jaula cerrada dentro del compartimiento del conductor, para resguardar su seguridad. El resultado fue un automóvil bautizado como "Miller Golden Submarine" que tenía una carrocería de aluminio tipo “teardrop”, muy inusual para los EE.UU. de la época y montaba un 4 cilindros de 4,7 litros que lograba 136 caballos de fuerza. Más allá de unas cuantas fallas, el “Golden Submarine” compitió en 54 carreras, de las cuales logró 20 victorias, dos segundos puestos y dos tercer puestos. 


El "Golden Submarine" original (arriba) y una réplica moderna (abajo)

En esta época, y hasta el final de la Primera Guerra Mundial, Miller también trabajaría en varios proyectos de motores para la aviación, como su trabajo de forma conjunta con los hermanos Duesenberg para producir motores Bugatti U16 para el gobierno norteamericano

Primeros motores propios: Miller 183 y 122


Al terminar la Primera Guerra Mundial Miller vuelve a Los Ángeles y arma un “dream team” del diseño automotriz junto a Offenhauser y Leo Goosen.  Como hacia 1920 las regulaciones de las 500 millas de Indianápolis indicaban que la cilindrada máxima de los motores era de 183 pulgadas cubicas o 3 litros, el equipo decide crear inicialmente un motor para esta competencia, que llama Miller 183 (foto de arriba): un  DOHC de 3 litros 4 cilindros en línea y 4 válvulas por cilindro utilizando tecnología Peugeot, Duesenberg y Ballot

Los autos con motor Miller ganaron diez carreras, incluyendo las 500 millas de Indianápolis en 1922 colocado en un Duesenberg, con Jimmy Murphy al volante y  promediando 152 km/h. Esta victoria le daría a Miller prestigio internacional.

El Duesenberg/Miller de las Indy 500 de 1922

Para 1923 las regulaciones cambian para la Indy 500 y los motores ahora se ven reducidos a 122 pulgadas cúbicas, 2 litros, y los asientos, sólo a uno, por lo que, para adecuarse a las mismas, crean el Miller 122, uno de los motores más exitosos de todos los tiempos, creando ahora también la carrocería y el chasis de los monoplaza para la categoría, que se convierten en los primeros autos de carrera fabricados en serie de la historia (entre 13 y 15 unidades fabricadas), con cada pieza creada a mano en la fábrica de Miller a excepción de los neumáticos y llantas, los relojes del instrumental y el sistema de encendido.

Miller, un mecánico y un patrocinador, junto a su primer auto de carreras 

El motor Miller 122 era un 4 cilindros DOHC de 2 litros con dos válvulas por cilindro con cámara de combustión hemisférica que lograba alrededor de 150 caballos, incrementados a 235 caballos con la inclusión de un compresor centrífugo (diseñado por Miller mismo) desde 1925.

Uno de los hermosos Miller 122

Con este modelo, Miller comenzaría a dominar: en 1923 el 46% de los autos de las 500 millas de Indianápolis eran Miller, pero hacia 1925 esa cifra era del 73%. Miller incluso fabricó en 1924 una versión de tracción delantera de este modelo (inédita para la época, piensen que recién se presentó al público con el Citroën Traction Avant una década más tarde) , de la que fabricó dos unidades antes de que las regulaciones volvieran a cambiar y hubiera que diseñar un nuevo motor

Miller 91 y la época dorada


En 1926 las regulaciones volvieron a cambiar y limitaron el tamaño del motor a 91 pulgadas cúbicas, o 1,5 litros. Miller, entonces, creó un nuevo motor para sus clientes. Miller fabricó al 91 en versiones tracción trasera y delantera, siendo esta última uno de los autos más caros que se podían comprar en la época, a pesar de lo cual se fabricaron 10 unidades

Para compensar la escasa cilindrada, los 91 utilizaron el compresor centrífugo que Miller había creado para el 122, ahora mejorado, con lo que lograba unos tremendos 250 caballos


El mítico Miller 91 FWD del legendario piloto Léon Duray "El Diablo Negro" 

En esta época Miller también incursionaría en proveer motores para carreras en el agua, para las que proveyó muchos modelos de 4 cilindros (particularmente exitoso fue su Miller 151 de 2,5 litros), 8 en línea, V8, un V16 e incluso un monstruoso W24 de 54 litros (con tres bancadas de ocho cilindros) con una potencia estimada de entre 1100 a 1500 caballos (no había dinamómetro disponible para semejante motor), el cual fue ideado para su uso en carreras de hidroaviones.

Un maravilloso V16 Miller para lanchas de velocidad de la "Gold Cup" 1927. 
620 ci (10 litros) con compresor centrífugo, 420 caballos

Como muestra del dominio de sus autos, en Indianápolis en su época de esplendor se pueden ver los resultados: Miller ganó con chasis y motor propios en 1923, 1926, 1928, 1929, 1933 y 1934, mientras que triunfó con sus motores colocados en otros chasis en 1922, 1930, 1931, 1932, 1936 y 1938. En esta época moderna en la que un motor apenas dura una temporada, sus 183 y 122 se mantuvieron competitivos hasta 1940.

Algunos récords del 91…


• 1927: Frank Lockhart lleva un Miller 91 tracción trasera a 265 km/h promedio entre dos pasadas Record Internacional Clase F, en el lago seco ubicado sobre la actual Base Aérea Edwards, California
• 1928: Leon Duray lleva un Miller 91 tracción delantera con al circuito de pruebas de Packard, en donde, ayudado por Norm Batten, que le corta el viento con un Miller de tracción trasera antes de apartarse, obtiene el record absoluto de vuelta en circuito cerrado con una velocidad de 238,45 Km/h, récord que se mantendrá vigente durante nada menos que 26 años.
• 1930: Cliff Woodbury lleva un Miller 91 tracción delantera a 291 km/h en Daytona Beach

El V16


En 1931 Harry Miller busca un cambio de efecto: desafiar a Cadillac y Marmon fabricando un auto de 16 cilindros como hacían dichas firmas de autos de lujo. Sin embargo, el motor de Miller estaría pensado para ser utilizado en un auto de carreras en Indianápolis.


La firma preparó tres autos para la carrera de Indianápolis de 1931, pero sólo uno con el raro y complejo motor V16 DOHC de 5 litros a 45 grados, con dos válvulas por cilindro, que lograba 300 caballos de fuerza. Este auto terminó 27 en la general en la Indy 500 de ese año con problemas de carburación que incluyeron tener que cambiarle las 16 bujías en boxes


Tras no poder terminar la carrera de 1932, fue comprado por Harry Hartz, quien le quitó el V16 y le colocó un más confiable 4 cilindros de Miller. El V16 se reuniría con el chasis original medio siglo más tarde, en los años 80, en un proyecto de restauración original de parte del coleccionista Chuck Davis y su restaurador, Dave Hentschel.

La quiebra y el final de Miller

Miller sufrió mucho los embates de la economía de la Depresión, después del crack de la bolsa de 1929. El 91 fue su último éxito de ventas, y en 1933 debió declararse en quiebra, comprando su negocio su jefe de taller  Fred Offenhauser, quien continuó con el desarrollo de sus motores utilizando su nombre.

A pesar de ello y tras la quiebra de su empresa, Miller continuó trabajando, elaborando en esa época (1933-34) la idea de un auto a tracción integral, y llevándola a la práctica. En 1934, fue un Miller el primer auto de tracción integral en participar en un Grand Prix, saliendo séptimo en el GP de Trípoli, con Peter De Paolo al volante. Todo esto medio siglo antes del Audi quattro y en una época en donde hasta la tracción delantera estaba en pañales

Un Miller Four Wheel Drive 

Asociándose con el entusiasta de los automóviles Preston Tucker, fundó en 1935 la “Miller y Tucker, Inc.” cuya primera tarea fue la de construir 10 motores de carrera para Ford, cuyo desarrollo se apresuró demasiado, razón por la cual fracasaron y Ford les quita el patrocinio. Luego Miller y Tucker diseñaron el Tucker Combat Car, un todoterreno de combate que llegaba a 185 km/h en asfalto y a 125 km/h sobre terreno escarpado, e intentaron, sin éxito, vendérselo a los gobierno de Holanda y EE.UU. Ambos siguieron trabajando estrechamente hasta la muerte de Miller, en 1943.

Recorte de la época hablando sobre el Tucker Combat Car

Los autos Miller hoy


Casi la totalidad de los Miller de carreras están lamentablemente destrozados o se han desguazado para repuestos.  De los que sobreviven casi ninguno tiene el motor original (sólo dos 122 lo tienen aún), por lo que un auto verdaderamente original es raro de encontrar, hoy en día uno de esos puede superar el medio millón de dólares.

Fuentes

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha encantado, vaya belleza de motores. Mil gracias

el blog del fierro dijo...

Hace unos dias murió Posche. Esto me generó el mismo sentimiento que me surgió mientras leía tu post. Sin Mc Drifter, Porsche y otros, sería imposible no solo la existencia de un F1 sino de cualquiera de los autos que usamos actualmente. Gracias por el post.

Anónimo dijo...

Gran artículo. Se agradece mucho el esfuerzo que haces para este tipo de artículos y también para todos los vídeos que subtitulas. Saludos desde España.

Celestino sanchez dijo...

Buen articulo, y novedoso para europa, donde se ha escrito mucho acerca de Ferrari, Alfa Romeo, Maserati, etc, pero poco de estos pioneros de las carreras en America.
Gracias Javier, un abrazo.

Anónimo dijo...

Muy buen artículo
Gracias Javier
No sabía de la existencia de Miller, siempre estamos con los mismos como dice Celestino.
Me encantó el diseño agresivo del doble tracción, se ve espectacular en esa foto

beco dijo...

Me ha gustado mucho este articulo. Es muy interesante y no tenia ni idea de la existencia de esta marca. Muy buen trabajo de investigación. Ahora a esperar el próximo capitulo de topgear

 

Sobre mí...

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Cordoba Capital, Cordoba, Argentina
Lic. en Turismo, hincha de Belgrano, fanático de los autos (sobre todo clásicos), de Initial D y del metal

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